Mi forma de trabajo

Partimos de conversar sobre lo que quisieras trabajar y definimos juntos/as los focos y prioridades.

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Suelo decir que en el proceso terapéutico, exploramos muchas veces “3 temporalidades”:

Hoy: ¿qué estás vivenciando (emoción, pensamientos, corporalidad), y qué te pasa con eso? (qué te permite, en qué te limita).

Pasado: ¿de dónde viene ese modo de funcionar? ¿cómo aprendiste este patrón? que probablemente te sirvió hasta acá, pero hoy ya no te es funcional o tiene un alto costo.

Futuro: ¿Qué quieres hacer? ¿Cómo quieres ser y estar?

Trabajamos en los personajes internos

Observamos desde “qué personaje interno” estás actuando (¿es tu parte crítica, tu parte insegura/avergonzada, tu parte enojada?).

Los ubicamos o “les damos un lugar”, para poder responder de manera más saludable y compasiva con vos mismo/a.

2. Cambiar un modo automático requiere conciencia y paciencia

A veces nuestras reacciones, ya sean comportamientos o pensamientos, son automáticas. Cambiar ciertos patrones no sucede de la noche a la mañana. Requiere, primero, ser conscientes de ellos (“encender la camarita”) y luego, tener la paciencia para ensayar nuevas respuestas.

Te comparto algunas de mis “frases de cabecera” que suelo utilizar en las sesiones.

1. Encender la camarita

Muchas veces en sesión invito a mis consultantes a imaginar que “encienden una camarita” sobre sus cabezas, para observar de una manera un poco más objetiva los pensamientos y los mecanismos que se repiten una y otra vez.

3. En cada elección hay algo que ganamos, algo que perdemos

Tomar decisiones implica siempre apostar hacia algo que queremos, y creemos que “es lo mejor” (casi como un acto de fe!), pero también hay algo a lo que renunciamos.

Reconocer esto nos ayuda a tomar decisiones más conscientes y a aceptar de manera más responsable las consecuencias de nuestras elecciones.

4. Elige tu propia aventura

Muchas veces nos aferramos a lo que tenemos en el presente, como si fuera “la única opción posible”: trabajo, lugar donde vivimos, vínculos o modo de vincularnos, por ejemplo. Es clave poder explorar otras posibilidades y saber que “se puede elegir”, incluso si eso significa decidir continuar en el mismo lugar, pero con una nueva perspectiva.